Percepciones. Estereotipos. Eric Berne. 3a.parte

Seguimos el hilo de lo presentado en el post. Percepciones. Estereotipos. 2a.parte.

Ya se comentó que los estereotipos son producto del momento social/cultural, por lo que no son atemporales, cambian con el paso del tiempo. En esta época,  tenemos algunos diáfanos, es decir, muy fáciles de detectar. Sólo con que nos paremos a mirarlos con objetividad y pensamos un poco.

En definitiva, son los que juegan con los roles de la mujer y el hombre.  Así, si el éxito femenino se refleja en la obtención de un cuerpo perfecto e ideal, el éxito masculino equivale a su ascenso en la escala social.

Por ello, muy a menudo, el hombre aparece representado en la publicidad mostrando su virilidad, su masculinidad, su fuerza y capacidad de conseguir lo que quiere.

Pero, para una enorme mayoría de la población, la imposibilidad de alcanzar esos estándares de perfección  mina la confianza y comodidad con el propio cuerpo,  lo que lleva a una serie de consecuencias emocionales negativas, vergüenza, ansiedad, insatisfacción, a la anorexia, bulimia…….

La pregunta que podemos plantearnos es, ¿Qué o quien nos obliga o induce a actuar, o intentar actuar, como los estereotipados que se nos presentan, y que tanta desdicha y ansiedad nos provocan?

Psicologia y coaching sistémico. Estereotipos de género y Eric Berne
Eric Berne y el Análisis Transaccional

Vamos a conocer algunas ideas de Eric Berne que pueden ser una respuesta, como mínimo en parte, a la pregunta planteada.

Eric Berne fue un médico psiquiatra canadiense, creador de la teoría del Análisis Transaccional como forma de explicar el comportamiento humano. Aquí teneis una célebre frase suya:

«Cada individuo se ve empujado por su guión a repetir una y otra vez los mismos patrones de conducta, por mucho que lamente las consecuencias.»

niñios en banner
Apredizaje desde la niñez

El análisis transaccional nos dice que todas las personas nacemos bien, nacemos príncipes y princesas. Con un cierto potencial humano que podemos desarrollar. Cada persona decide en su primera infancia cómo vivirá y cómo morirá.Todo el mundo tiene la capacidad de pensar (salvo por daños de algún tipo),

Así pues, en líneas generales, la gente decide su historia y su destino, y estas decisiones se pueden cambiar.

Pero en ocasiones nos sentimos mal y actuamos de tal manera que nos generamos sufrimiento. Esto se debe a que, sin ser conscientes, revivimos situaciones de la infancia y reproducimos modelos de conducta aprendidos entonces.

Aún siendo personas adultas, actuamos según aquellas primeras decisiones tempranas e inconscientes acerca de nosotras y nosotros mismos; de nuestra valía, de la de los demás y del mundo

Y, todo ello, según nuestro guión de vida (ver más adelante) que no dice por ejemplo que hay que ser fuerte, no se pueden mostrar los sentimientos.

O que no hay que pensar -cuando preguntabas por qué tenías que hacer algo y te contestaban, porque sí, o porque no, o porque lo digo yo-.

O que no puedes “ser tu misma”; quizás te hicieron entender que “te queremos mucho cuando eres así (como yo quiero que seas, no como tu querrías)”.

El Guión de vida y las"personas con guión banal"

De forma muy resumida, el guion vida surge a raíz de las decisiones que se toman a un nivel no consciente desde la infancia.

Tales decisiones son las que llevan a una persona a vivir en función de un plan de vida, como si se tratase de una obra de teatro. Hay frases que desde la infancia se internalizan, sobre todo cuando son los padres quienes las dicen, y de este modo se va conformando el guion.

E.Berne estableció una clasificación en grandes grupos de las personas según las características de su guión de vida. Para no extenderme demasiado sólo me referiré a uno de estos grupos, el de las personas con guiones de vida banales.

Estas personas no desarrollan sus potencialidades, lo que interesa a la sociedad, por lo que lo fomenta y refuerza con mensajes de todo tipo.

Y la aceptación de sus roles les da una sensación de seguridad y bienestar, por lo que continuan ejecutando el mismo guión, repitiendo las mismas pautas de conducta.

Es más,  nos dice que los guiones de vida banales se programan generalmente de acuerdo a los roles sexuales y, cómo ya  se ha comentado, los esterotipos siguen las normas no escritas, marcadas por  la cultura social del momento… te dice que tienes que pensar, hacer, sentir y aparentar, según seas hombre o mujer.

Por lo tanto, cuanto más se parezca el guión de tu vida al «modelo» social, más banal es, y la vida se conducirá dentro de límites predeterminados, que nunca se cuestionan.

Como por ejemplo….

Cómo mujer podrás ser alegre, incluso coqueta, pero no promiscua. Aunque los hombres si son promiscuos, muy a menudo son objeto de envidia.

Tendrás que casarte, ser buena madre y esposa (y también amante). Serás cuidadora de casi todo, marido, hijos, padres, casa….

Otro concepto importante  que aportó fue el de la transacción,  la base fundamental de lo que estamos tratando.

No  somos nada si no nos comunicamos, verbal y con las acciones; no lo digo yo, está suficientemente demostrado. El trato interpersonal, es decir las comunicaciones que se producen entre dos personas, lo bautizó con el nombre de transacción y al patrón cotidiano de transacción, el estilo habitual de trato con esa persona o personas, le dio el nombre de juego.

Como todo juego, tiene reglas pero, importante, no hay que confundirse y pensar que se juega para divertirse, es que así es como funciona la relación social y las cartas con las que jugamos y las reglas que se establecen tiene mucho que ver con el guión de vida de cada uno.

E.Berne decía que la autonomía personal se alcanza mediante la conciencia del momento presente, sin proyectarlo sobre el futuro ni el pasado y, ante todo, habiendo logrado detectar los juegos sociales heredados en el entorno familiar y los juegos sociales impuestos por el entorno de amistades, el ámbito laboral y los medios de comunicación.

De esta forma seremos capaces de cuestionarnos qué hacemos y decimos, si es consecuencia directa y consciente de lo que nos acaban de decir o hacer o nos hemos dejado llevar por nuestro guión.